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Una pauta muy sencilla para activar el gen rejuvenecedor

El gen rejuvenecedor

Para sobrevivir, en los tiempos de las cavernas, el ser humano desarrolló el gen ahorrador, que contribuye a que nuestro metabolismo acumule la mayor cantidad posible de grasa en el cuerpo, pudiendo tirar de las reservas en los momentos de escasez. Nuestro cuerpo está diseñado para almacenar la máxima cantidad de energía, con la mínima cantidad de comida. Y este es el resultado de la evolución de la humanidad.

Junto con el gen ahorrador, está el gen rejuvenecedor  (sirtuina) y que solo se activa cuando se pasa hambre.

Según el Dr. Yoshinori Nagumo, autor de Un día, una comida, necesitaríamos miles de años para adaptarnos a la abundancia a la que hoy en día estamos acostumbrados y piensa que el cuerpo del ser humano actual no puede gestionar un estomago lleno. En Japón, desde la antigüedad, se ha dicho que el secreto de la salud es comer solo hasta el 80% de nuestra capacidad, es decir, quedarse siempre en todas las comidas con un poco de hambre. Nagumo dice también “Cuando nuestro organismo va pasando hambre, activa progresivamente la fuerza vital y eso produce un efecto rejuvenecedor”.

De acuerdo a su teoría, pasar hambre no es solo la clave de la salud, sino también la del rejuvenecimiento.

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